
Con la instalación de este Tram aéreo, POMA pone a disposición de los neoyorquinos la tecnología más avanzada en materia de transporte por cable en medio urbano. Para poder responder a las exigencias de transporte de personas en medio urbano, dos carritos de teleférico fueron instalados sobre dos vías independientes de 4 metros cada una. Esta configuración innovadora brinda una estabilidad excepcional a las cabinas cualquiera que fuesen las condiciones de viento en la gran manzana. Claro, esto sin afectar la velocidad nominal de desplazamiento de los vehículos, así como el número de entradas y salidas de las estaciones. Esta solución responde a las más altas exigencias de seguridad y disponibilidad gracias a dos cabinas que funcionan de manera independiente, utilizando su propio sistema de cables y motores independientes. Este Tram aéreo de 960 m de longitud permite unir la Isla de Roosevelt con Manhattan en tan sólo 3 minutos. Cada cabina tiene una capacidad de 110 pasajeros y el sistema completo asegura un flujo máximo de 1500 pasajeros por hora en cada sentido.
El desarrollo de las obras representó un fuerte reto para el personal de POMA. Las dificultades fueron muy diversas:
Un calendario de actividades demasiado ajustado con un marco reglamentario muy estricto. Los trabajos tuvieron que adecuarse a las infraestructuras existentes (dos estaciones e instalaciones próximas al Puente de Queensboro) y al mismo tiempo se tuvo que cuidar no crear perturbaciones sobre las vías de comunicación (utilizadas por millones de neoyorquinos todos los días) que pasan por encima de los trabajos de la instalación.
De esta manera POMA pudo demostrar todas sus cualidades y experiencia en materia de coordinación y supervisión de obra.
La instalación de la primera cabina se llevó a cabo el 5 de octubre de 2010 y a partir del día siguiente comenzaron las primeras pruebas de marcha. Ya el 8 de octubre de 2010 la cabina “volaba” a 8 metros por segundo, es decir su velocidad de crucero nominal definitiva.
El programa de los próximos días incluye la instalación de la cabina y sobre todo, la etapa de pruebas que deberá culminar en la certificación final del sistema que deberá ser ejecutada por la Secretaría de Trabajo. La autorización de la apertura de la línea al público deberá llegar a principios de noviembre. La Corporación de Operación de la Isla de Roosevelt (RIOC en inglés) propietaria de dicho sistema deberá comunicar la fecha de inauguración oficial en los próximos semanas.
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